martes, 17 de marzo de 2009

Aspecto psiquiatrico de la homosexualidad


En Diciembre 1998, se emitió una declaración de posición con respecto a que la American Psychiatric Association (APA) se opone a cualquier tratamiento psiquiátrico, tal como terapia “reparadora” o de conversión, que se base sobre asumir que la homosexualidad per se es un desorden mental o en el supuesto que el paciente debería cambiar su orientación sexual homosexual.

1. La APA afirma su posición de 1973 sobre que la homosexualidad per se no es un desorden mental diagnosticable. Esfuerzos recientemente publicitados para repatologizar a la homosexualidad afirmando que puede ser curada, frecuentemente están motivados no por la investigación científica o psiquiátrica rigurosa, sino a veces por fuerzas religiosas y políticas que se oponen a derechos civiles plenos para hombres gay y para lesbianas.


2. Como principio general, un terapista no debería determinar la meta del tratamiento coercitivamente ni a través de una influencia sutil. Modalidades psicoterapéuticas para convertir o “reparar” la homosexualidad se basan en teorías desarrollistas cuya validez científica es cuestionable.


3. La literatura sobre terapias “reparadoras” usa teorías que hacen que sea difícil formular criterios de selección científica para su modalidad de tratamiento. Esta literatura no solo ignora el impacto del estigma social en la motivación de esfuerzos para curar la homosexualidad, es una literatura que además la estigmatiza activamente.

Opinion de la OMS sobre la homosexualidad

El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. El origen del cambio de la OMS es que la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA) eliminó la homosexualidad del manual de clasificación de enfermedades en los años 70 coincidiendo con presiones sin precedentes de algunos activistas homosexuales. Organizaron actos de violencia como romper paneles científicos en congresos médicos y amenazaron a especialistas que presentaban sus estudios sobre el tratamiento de la homosexualidad. Como consecuencia de este ambiente tan «tolerante», acabaron votando solamente un 25% de los miembros de la APA. No fue fruto de un debate y análisis científico sereno ni serio.